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ENCONTRÁNDOME: He creado este espacio con la finalidad de compartir experiencias,reflexiones y conocimientos respecto a los temas que nos hacen encontrarnos y conocernos mejor como personas,así como nuestra capacidad para formar y ayudar a los demás.

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viernes, 19 de abril de 2013

DIEZ AÑOS DOS TESOROS (12 de abril de 2013)


Son diez años de amor, diez años de compartir la vida, los pensamientos, las emociones, las alegrías, las ilusiones, los proyectos, la felicidad, el nacimiento y sonrisas de los hijos, la satisfacción de ver como crecen y aprenden, sus inocencia y ocurrencias,  todo esto es parte de una vida compartida mutuamente, de compromiso  por amor libremente decidido, que también incluye los momentos de dificultad, de retos, de diferencias. El matrimonio son dos mundos con historias diferentes que deciden compartir, dar, entregar lo mejor de sí, para buscar juntos lo que más anhelamos EL AMOR, LA FELICIDAD.

Es difícil que ese amor profesado perdure y crezca con el tiempo, si no se va más allá de las palabras bonitas, de las manifestaciones afectivas y de compartir momentos agradables de recreación y entretenimiento. ¿Qué puede ser del amor de pareja, del matrimonio, si no hay compromiso, respeto, comunicación, fidelidad, sinceridad, comprensión, responsabilidad, entrega, perdón, paciencia, humildad, renuncia? Un amor que no sabe ceder y perdonar no es amor, es orgullo y poder; un amor que no comunica no es amor, es indiferencia.

Ningún matrimonio tiene asegurado un proyecto de vida juntos, es erróneo formarse una concepción idealista del matrimonio y la familia como un lugar de felicidad sin nubes en donde cada quien puede cumplir sus deseos sin esfuerzos y sacrificios. Sabemos que el  matrimonio se construye y alimenta todos los días, es un signo de la gracia de Dios que requiere de la voluntad de los esposos para:

  • Saber que el amor se debe construir y conquistar permanentemente ¿Qué hacíamos de novios para enamorar a la novia o novio? Hicimos de todo, hasta el ridículo, pero se alimentaba con esos detalles. Esto no es ser cursi, es buscar que el amor sea para siempre.
  •       Conocer que siempre podemos aprender, por lo tanto podemos reconocer un error, aprender a ceder y que no siempre tenemos la razón, aprender a disculparme no me hace débil, al contrario me hace humilde y más sabio.

  • Aprender a conocer mis sentimientos, a tener sabiduría sobre mis emociones, a ponerle nombre y apellido a lo que siento ¿Para qué? Para hacerme responsable de mis actos y no culpar al otro de mi incapacidad para expresarme de manera asertiva. No es lo mismo decir “Es que me haces enojar” a decir “Cuando sucede esto YO me enojo”. De esta manera me hago responsable de lo que siento y hago, elijo: TRANQUILIZARME O GRITAR.
  • Siempre estar dispuesto para el ser amado, que sea lo primero y prioritario en la vida, buscar tener cosas en común, que mis intereses sean los suyos, compartir experiencias, expresar abiertamente los sentimientos confiando en el otro.
  • Constantemente reír, principalmente cuando las cosas no salen como queremos, reír cuando tal vez estemos pasando por una crisis económica, cuando estemos desempleados, buscar buenos recuerdos que nos hagan sonreír cuando tenemos días muy estresantes de trabajo, problemas de salud o de berrinches y desobediencia de los hijos.
  • Aceptar al otro, no forzarlo para hacerlo a la propia forma de ser. Buscar solucionar las cosas en el día, no terminar el día enojados, dejar a un lado el orgullo y dar el primer paso.


Doy gracias a Dios por estos DIEZ AÑOS de feliz matrimonio con Sandra y por nuestros hijos, DOS TESOROS que iluminan, aceleran, llenan nuestros días, solo pido a Dios que nos permita verlos crecer y ser felices. Pido a ÉL, su gracia y la fuerza de su Espíritu, no solo para diez años más, SINO TODA LA VIDA JUNTOS HASTA LA ETERNIDAD.

Les comparto este pequeño acróstico y canción que le escribí a Sandra en nuestro Décimo Aniversario, con música de mi cuñado David Aguilar:

Son diez años de amor
Acordes a nuestra unión
Nada es mejor que tu mirar
Delicia de mi pupila al caminar
Remando siempre juntos
Alcanzando la eternidad

DÉCIMO ANIVERSARIO DE BODAS WILL Y SANDRA
  
(Letra: Will Beltrán, Música: David Aguilar)

Frente a nuestro amor

Como expresarte con una canción lo que siento a tu lado mi amor.
Como olvidar cuando te conocí, la vorágine de mi interior.
No iba a imaginar entonces lo que viviríamos.
Que en un gran amor eterno, íbamos a unirnos.

Ahora dos tesoros iluminan, aceleran, llenan nuestros días.
Sólo pido a Dios que nos permita ver que sean felices en sus vidas
y que siempre las dificultades se hagan polvo frente a nuestro amor.


Cómo expresarte con una canción que eres sueño atrapado mi amor.
Cómo olvidar cuando apenas te vi, el incendio de mi corazón.
Juntos hemos conseguido el bien más preciado,
un amor interminable, fuerte, acorazado.

Ahora dos tesoros iluminan, aceleran, llenan nuestros días.
Sólo pido a Dios que nos permita ver que sean felices en sus vidas
y que siempre las dificultades se hagan polvo frente a nuestro amor.

sábado, 6 de abril de 2013

ASÍ SOY Y QUÉ



¿Por qué reaccioné de esa manera? ¿Por qué no contuve esa reacción que hizo daño?  ¿Por qué exploto de esta manera a la mínima provocación? Son preguntas que nos hacemos después de que hemos reaccionado de manera agresiva o a la defensiva y que hemos lastimado a una persona que apreciamos o  queremos. El ser humano tiene una tendencia a no reconocer sus fallas y culpar a los demás; expresiones tales como yo no tengo la culpa, tú empezaste, es que tú me hiciste enojar, siempre haces lo mismo, no me gusta que seas así, si tú no fueras de esa manera yo no reaccionaría mal, son los clásicos reclamos al otro para justificar nuestras acciones. 

Si no aprendemos a conocernos mejor y buscar cambiar nuestras actitudes y comportamientos, nos sumergiremos en un circulo vicioso que poco a poco deteriorará nuestras relaciones interpersonales, ya sean con nuestras amistades, con nuestros compañeros de trabajo, nuestros familiares y sobre todo con nuestra pareja e hijos. Debemos dejar de culpar a los demás de las cosas negativas que nos suceden y detenernos a pensar por un momento sobre la responsabilidad de nuestros propios actos.

No es fácil reconocer errores y aceptar que nos equivocamos o que actuamos mal, no es fácil cambiar las conductas, palabras, gestos, expresiones, actitudes, vicios, reacciones que hemos venido arrastrando a lo largo de nuestra vida; pensamos que si aceptamos un error y reconocemos un actuar inconveniente, perderemos autoridad, respeto, poder y daremos una señal de debilidad. Pero es todo lo contrario, sería una señal de madurez, de sabiduría, de humildad y de amor. Tenemos derecho a equivocarnos, a molestarnos, a enojarnos, a no siempre poder tomar las mejores decisiones, a comunicar lo que sentimos y lo que no nos gusta de manera asertiva, es de humanos el no ser perfectos, pero a lo que no tenemos derecho es a culpar a los demás, a lastimar, a gritar y hacer sentir mal a los demás y a ofender.

Hay casos de personas que prefieren decir, ¿Así soy y qué? Ya me conocías de esta manera antes, así que te aguantas, no puedo cambiar, no voy a cambiar, cambia tú primero; esta es una resignación fatalista, pesimista de alguien que se ha dejado vencer por sí mismo, de alguien que ha dejado caer su autoestima dejando salir lo peor de sí ante cualquier situación, conflicto y dificultad de la vida. No debemos renunciar a cambiar, pero sí debemos renunciar a la necesidad de tener siempre la razón, renunciar a tratar de controlar todo, renunciar a manipular e interferir en las decisiones de los demás y a estar juzgando a los demás.

Ciertamente nacimos con un TEMPERAMENTO, vinculado estrechamente a lo biológico, es decir, a la carga genética  heredada por nuestros padres, y que condiciona de cierto modo la forma en que reaccionamos al ambiente, éste se encuentra íntimamente relacionado con nuestra conducta, sin embargo, no somos nuestra conductas, el temperamento no nos define, ni nos determina, podemos cambiar, no estoy determinado por mi biología o genética, no soy mis reacciones viscerales. Alguien puede decir “Es que siempre he sido muy corajudo, mi temperamento es colérico, por tanto eso no lo puedo cambiar” ¿El temperamento influye? Si, es una realidad pero NO ME DETERMINA. 

Nuestra personalidad no esta conformada solamente por el temperamento, sino también por el CARÁCTER, entendido como el conjunto de hábitos de comportamiento que hemos ido adquiriendo durante nuestra vida, condicionados por el aprendizaje, el cual es absolutamente cambiable y modificable. 

Si somos capaces de cambiar nuestros hábitos alimenticios en búsqueda de bienestar, salud  y peso ideal, también podemos modelar nuestro CARÁCTER cambiando comportamientos, aprendiendo de nuestros errores, venciendo el hábito de señalar los errores de los demás, asumiendo nuestra responsabilidad con madurez, sinceridad y humildad, a fin de alcanzar un desarrollo y crecimiento personal que nos permita mantener relaciones humanas estables y duraderas.

“Si quieres cambiar al mundo cámbiate a ti mismo”
(Mahatma Gandhi)